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Para nosotros en el corazón es donde el ser humano resuelve todas las grandes interrogativas de la vida:
¿De dónde vengo? ¿Cuál es mi destino eterno? ¿Cuál es el propósito de mi vida? ¿Por qué existo?
Quien no puede contestar estas preguntas correctamente, ¡no puede cumplir su propósito eterno! Todos somos creación de Dios, ¿Comete errores Dios? ¡No!, por lo tanto mi nacimiento y mi vida son parte del plan perfecto del Arquitecto del universo, si existo no es por un accidente y mi origen toma un carácter del propósito divino. La lógica continúa, si mi origen y existencia está planeada, mi vida tiene propósito y necesariamente un destino eterno.
De esta manera el panorama del niño hacia su origen y destino se abre hacia un propósito por el cual debe luchar, y hacia un destino eterno al cual puede alcanzar
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